Sobre la bajada del btc en Diciembre 2021

El BTC a veces desconcierta con su volatilidad y pareciera que el precio siempre reacciona de la forma más dolorosa para la mayoría de la gente, esta vez con una corrección el 4 de diciembre que lo llevo desde los $57000 hasta llegar a tocar los $42000 para rebotar hasta los $48000-$49000, donde se ha mantenido estos últimos días. No es ni la mayor pérdida porcentual en la historia del BTC, pero si algo desconcertante porque tradicionalmente, el més de noviembre es un més bueno para la bolsa de valores y el BTC esta bastante correlacionado con el indice S&P en cuanto a su dinamica bajista o alcista Vale decir que también el mercado bursátil sufrió un revés el 4 de diciembre, pero no en todos los sectores económicos, sino más bien en el crecimiento del sector de las empresas tecnológicas. Cuando uno lee las noticias financieras, es común ver que se encuentran cualquier tipo de eventos para tejer una narrativa que explique estos fenómenos. En este caso se dijo que las noticias sobre la variante omicrón puso a los mercados en modo de pánico y por ahí leí un titular afirmando que una ballena había vendido una cantidad considerable de Bitcoin, lo cual puso el mercado en modo “sell-off” . Lo cierto es que eso rompió las expectativas de la mayoría de nosotros que, como había predicho el modelo de stock-to-flow de Plan B, teniamos un precio cercano a los $100000 para el BTC a finales de este año. Pero así son los modelos matemáticos, se rompen cuando una de las suposiciones básicas del modelo deja de ser cierta. Pero, ¿que fué lo que cambió? ¿Fue algo tan fortuito como el anuncio de una nueva variante del covid o que una ballena vendiera un montón de bitcoin? Estas son a mi juicio explica post-hoc del fenomeno, al ver unos videos en YouTube de George Gammon sobre qué es lo que está pasando en materia de política monetaria (macroeconomía), creo que comienzo a entender un poco mejor de qué va todo esto . Para nadie es un secreto que la inflación en EEUU se está desatando. Pasaron desde negar la inflación, a decir que era transitoria, hasta tener a la Yellen (la vieja que es Secretaria del Tesoro de EEUU y otrora presidente de la Reserva Federal cuando la crisis financiera del 2008), decir que un poco de inflación es bueno para la economía (nivel de caraetablismo - Diós). De hecho, ahora que lo pienso, aquí en Venezuela, si bien seguimos en expansión, ya la “causa” de la inflación no es la devaluación del bolívar, pues el tipo de cambio se ha mantenido estable desde 4,5 - 5 Bs el dolar desde que ocurrió la reconversión el 1ero de octubre. Si vemos inflación aquí en Vzla, es porque los precios de los bienes y servicios en dólares están aumentando. Y esto no ocurre solo en Venezuela, sino en toda la región… Pues bien, volviendo al tema, dada una inflación del IPC de 6,2% (una subestimación porque han cambiado la metodología de la medición, que debería estar encima de los 14% anual, según las metodologías anteriores), la Reserva Federal tiene que actuar para contenerla. Este es en teoría el rol de los bancos centrales, pero sabemos que sus objetivos no son estabilizar la economía para el bienestar de todos, sino más bien distorsionar la economía. ¿Cómo pensarán contener la inflación? Mediante el aumento de interés en los bonos del tesoro, pero sobre todos los intereses de los bonos de corta caducidad. Esto se conoce como “tapering”. Y tan pronto Jerome Powell anuncio un aumento en las tasas de interés, los mercados bursátiles y las criptomonedas reaccionaron a la baja violentamente. Lo que está ocurriendo se puede medir mediante algunos indicadores que tienen buen poder de predicción ante el panorama económico global y que francamente, oficializan la entrada en una recesión global peor que la crisis del 2008. Y esta vez peor porque estamos en una trampa de deuda . El primero de estos indicadores es la diferencia porcentual del rendimiento (tasas de interés) de los bonos de 10 años y de 2 años. Antes de cada recesión importante, esta diferencia toca terreno negativo: el rendimiento de los bonos de 10 años es menor que el rendimiento de los bonos de 2 años, es decir, el panorama hacia el futuro se vuelve pesimista. Vale decir, que en el 2019, este índice toco valores negativos, adelantandoso a la recesión que comenzó en el 2020 con el covid. Esto da mucho de qué pensar… En todo caso, las tasas de interés están muy por debajo de la inflación, que conservadoramente, dicen que es del 6,2%. Por lo tanto, al invertir en bonos del tesoro, los inversionistas tienen una expectativa de ganancia negativa. Siendo así, ¿por qué la gente compraría bonos del tesoro? La respuesta, segun Gammon, es porque las alternativas que hay son mucho peores, es decir, que los inversionistas tienen suerte de no perder tanta plata en años venideros. El segundo indicador son las tasas de rendimiento del mercado a futuros del eurodólar (LIBOR de 3 meses). Este indicador refleja los tipos de intereses de depósitos denominados en USD en bancos fuera de los EEUU y tiene aún mayor poder predictivo de la crisis de recesión. Estas curvas de rendimiento se han invertido desde el 1 de diciembre al 3 de diciembre, prediciendo un estancamiento en los rendimientos del mercado de depósitos offshore del LIBOR. Nótese la fecha de esto y la posterior deblacle de las acciones y las criptomonedas en 4 de diciembre. La causa de esto no es que las proyecciones a futuro de los rendimientos hayan bajado, sino que estos indicadores marcan de manera oficial la entrada del mundo a una recesión. El futuro es bastante sombrio, pues evidentemente el FMI bajará las directrices a todos los bancos centrales para aumentar las tasas de interés. Sufrirán en este proceso más que todos los mercados emergentes, pues estos tienen mucha deuda denominada en dólares pero no tienen soberanía monetaria (la potestad de imprimir más dolares). Al irse más dinero en el servicio de la deuda, bajará la actividad económica mundial determinada. Para hacer la peor situación, el FMI impondrá sus condiciones a estos países para el refinanciamiento de su deuda - más cuarentena, más pasaportes de vacunación y en suma, más restricciones al libre mercado. Esto claramente no va en el mejor interés de la gente común, pero si al de ellos, porque les permitirá controlar más efectivamente a la población mundial. Para mi es claro que todos estos eventos de pandemias con variantes de covid interminables y dosis perenes de vacunas y pasaportes de salud, además del calentamiento global con sus impuestos a la emisión de carbón (que solo han engavetado momentaneamente pero no debemos de olvidarnos de la Greta Thunberg diciendo “¿cómo te atreves?”), buscan exigir la libertad económica de la gente con un sistema monetario donde han destruido todas las señales de precios resultantes en mercados disfuncionales y distorsionados. Para ellos, que tienen el poder de fabricar dinero de la nada, ya no se trata de acumular más dinero para ellos, sino de tener más control sobre las almas de quienes habitamos en este planeta. Sin embargo, la realidad es muy terca y no creo que tengan éxito en controlar la inflación (además para que lo harían si la inflación es un mecanismo muy efectivo para controlar a la gente, como se demuestra en Venezuela durante los años 2017-2019?). La inflación no se va a controlar por la sencilla razón de que al haber menos oferta de bienes y servicios, causada por las subidas de interés en un mundo sobre-endeudado (over-leveraged), los precios de dichos bienes y servicios aumentan - esta es una ley basica de la economia. Caemos entonces en un escenario global tipo Venezuela, donde la facturación de los comercios no deja de aumentar pero sin embargo hay menos actividad económica y no hay prosperidad para nadie. Es imposible predecir cuál será la acción de precios a corto plazo del Bitcoin. Les mentiría si dijera que lo puedo hacer y mi proyección sería tan buena o tan mala como la de cualquier otro. Dudo que volvamos al camino hacia los cien mil dolares para fín de año, más no obstante, sigo muy optimista en cuanto al Bitcoin. Soy optimista porque sigue siendo la única reserva de valor viable en un mundo como este y porque la emisión del Bitcoin está dictada por las leyes matemáticas y no por el capricho de una élite de banqueros sociopatas que no tienen mis mejores intereses en mente sino que más bien les encantaría en hacerme su esclavo endeudado de por vida. El Bitcoin no es solo un ticker con un precio en el mercado, es un protocolo tecnológico que cada día es más descentralizado, más anónimo, más privado y por lo tanto menos censurable y menos controlable por “ellos”. En un mundo donde eventualmente, Distintos polos de poder se desacoplen y deciden no calarse más a la hegemonía del dólar y los dictados del FMI, el Bitcoin va a ser el único medio de transar y comerciar entre enemigos. Solo habrán 21 millones de tokens en el mundo y estos 21 millones de tokens están destinados, como Atlas, a cargar con el peso económico del planeta sobre sus hombros.